miércoles, 2 de septiembre de 2015

El Río


Cuando llegaste a mi vida
Me sentí lleno de brío,
Recobre la fe perdida
Y me sentí como un río.

Y por contar con tu apoyo
Mi corazón ya no es mío,
Por ti soy tranquilo arroyo
O impetuoso como el río.

Y cuando no veo tus ojos
Me quedo seco y vacío,
Me vuelvo triste y sombrío
Como sin agua esta el río.

Porque eres mi primavera
El sol que me quita el frío,
Eres la verde pradera 
Que crece a orillas del río.

Porque el amor puede ser 
Un torrente muy bravío,
Yo no dejo de querer
Prefiero ser ese río.

JAT

lunes, 17 de agosto de 2015

No creo en el perdón



No creo en el perdón.
No en ese perdón mágico y amnésico, ese perdón que pregonan como un mítico botón de reinicio.

No creo en el perdón de aquellos que se van, que huyen, que borrachos de culpa se esconden.
No.
 No creo en ese perdón.

Creo en las oportunidades.
Las oportunidades que se piden, las que se ganan.
Creo en las oportunidades para las personas que se quedan, que hablan, que afrontan su responsabilidad y buscan soluciones.
En ese perdón sí creo, fuera de eso,
si no hay perdón, que no haya olvido.

Si no hay contrición, que no haya pedido,
Si no hay intención, que no haya más ruido,
Ante la traición o error cometido,

Que si no hay perdón, tampoco haya olvido.

lunes, 27 de julio de 2015

El Reloj




Un Cuarto para la hora
En el reloj del destino,
Que marca el inicio y fin
De todo nuestro camino.

Un cuarto para la hora
El tiempo se esta acabando,
Toda una vida se añora
Y el reloj sigue avanzando.

Faltan catorce minutos
Para llegar al final,
Y ahora es que me pregunto
Si viví bien ó lo hice mal.

Ahora es cuando yo pienso
En mi trabajo y sus frutos,
Ahora que tengo de vida
Tan solo trece minutos.

Y así sigue mi agonía
El reloj es mi asesino,
Sigue segundo a segundo
Y no detiene su camino.

Doce minutos restantes
Traen los recuerdos distantes,
De personas importantes
En mis mejores instantes.

Me quedan once minutos
Y no lo puedo aceptar,
De nada sirven mis ruegos
De nada sirve llorar.


Recuerdo aquella muchacha
Por la que perdí el aliento,
Que en sus ojos te atrapaba
Y ahí no pasaba el tiempo.

Donde se encuentra esa niña
Ya convertida en mujer,
Para perderme en sus ojos
Y este reloj detener.

Recuerdo a mi familia
Cuando estábamos muy juntos,
Hoy que restan a mi vida
Tan solo ocho minutos.

Ahora es que me arrepiento
De todo el mal cometido,
Pero juro que no miento
Ahora estoy arrepentido.

Donde están esos amigos
Que me alegraron la vida,
Quisiera tener mas tiempo
Para alguna despedida.

Pero el tiempo no perdona
No se lo voy a pedir,
Son solo cinco minutos
Para dejar de existir.

Conmigo muere mi miedo
El sarcasmo y el dolor,
Que me acompañaron siempre
En mi búsqueda de amor.

Pero ¿porque siento miedo?
Si este día había de llegar,
Es algo que siempre pasa
Y no se puede evitar.
Tic-Tac  Tic-Tac
Avanza muy lento el tiempo,
Tic-Tac  Tic-Tac
Y Alarga Mi Sufrimiento.

Me Llena de escalofríos
Este sentimiento atroz,
De ver pasar los segundos
Para encontrarme con dios.

Así es el ser humano
Cuando se acerca al adiós,
Cuando nos vemos perdidos
Nos acordamos de dios.

Me quedan pocos segundos
De sufrimiento y dolor,
Por eso encomiendo mi alma
A las manos del creador.

No hay duda, el reloj no miente
Esta es mi hora fatal,
Como a mí, a todos nos llega
Tarde o temprano el fi...



JAT

miércoles, 22 de julio de 2015

El Laberinto


Zeus no podría desatar las redes
de piedra que me cercan. He olvidado
los hombres que antes fui; sigo el odiado
camino de monótonas paredes
que es mi destino. Rectas galerías
que se curvan en círculos secretos
al cabo de los años. Parapetos
que ha agrietado la usura de los días.
En el pálido polvo he descifrado
rastros que temo. El aire me ha traído
en las cóncavas tardes un bramido
o el eco de un bramido desolado.
Sé que en la sombra hay Otro, cuya suerte
es fatigar las largas soledades
que tejen y destejen este Hades
y ansiar mi sangre y devorar mi muerte.
Nos buscamos los dos. Ojalá fuera
éste el último día de la espera.


Jorge Luis Borges

miércoles, 15 de julio de 2015

Ya te olvide



"Ya te olvide", le dije a su recuerdo cuando por enésima vez vino a buscarme.

Ya no recuerdo tus ojos profundos ni ese brillo en ellos que asemejaba estrellas.

Tampoco recuerdo tu andar hipnótico y ágil que te hacia ver como danzando entre la tierra y el cielo.

No, ya no te recuerdo.

Quizás en las noches diga tu nombre, quizás me sueñe enredado en tus rizos, quizás mi piel aun se erice pensando en el calor que le transmitía la tuya, pero todo eso es circunstancial, yo ya te olvide.

Por eso, si algún día tenemos la mala suerte de encontrarnos otra vez, no me saludes como a un viejo conocido porque ya no soy la persona que conociste. Soy otro, un poco más viejo, un poco más muerto, un poco menos feliz, quizás incluso menos yo, pero mucho más tranquilo porque ya te olvide.

miércoles, 10 de junio de 2015

Táctica y estrategia


Mi táctica es
           mirarte
aprender como sos
quererte como sos
mi táctica es
           hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible

mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme con vos

mi táctica es 
           ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos
no haya telón
           ni abismos

Mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
           simple

Mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites.


Mario Benedetti

domingo, 3 de mayo de 2015

Solea Del Amor Indiferente



¿Rencores?... ¿Por qué rencores?
No le va a mi señorío
guardarle rencor a un río
que fue regando mis flores.

Tú me diste los mejores
cristales de tu corriente,
y no sería decente
maldecirte por despecho,
si sé que tienes derecho
a dar o negar la fuente.

Debo estarte agradecido
por tu generosidad;
tú me diste por bondad
lo que yo di por cumplido.

Me brindaste tu latido,
tu boca nunca besada,
tu carne nunca estrenada,
tus ojos siempre empañados
y los potros alocados
de tu amor en llamarada.

Me diste el beso primero
que es el que más atosiga,
y me diste la fatiga
de un cariño verdadero.

Me diste luna y estero,
tu corazón sin celaje,
me diste todo el encaje
de tu caricia en mi pelo,
y me regalaste el cielo
en tus ojos sin paisaje.

Por eso yo, bien nacido,
ni te odio ni te aborrezco,
al contrario, te agradezco
todo lo que me has querido.

No me importa si te has ido
con tu barca hacia otro mar,
que yo no te puedo odiar
por esa mala partida,
ya que odiar es, en la vida,
un cierto modo de amar.

Ni te vengas a mi lado
para pedirme perdón,
el perdón es la razón
de volver a lo pasado,
y lo pasado... acabado,
que pasó... porque pasó.
¡Déjame que viva yo
sin perdón y sin rencores,
porque... por más que me llores
lo nuestro ya se acabó!


Manuel Benítez Carrasco