Ella es bonita.
Ella tiene el corazón más cálido y apasionado que conozco, siempre lleva la bondad en la manos pero sin dejar que eso la ciegue a la malicia del mundo y siempre encuentra nuevas maneras de demostrar su amor a quienes la rodeamos.
Ella es bonita, podría perderme en sus ojos y no regresar jamás.
Ella es coqueta. Irremediablemente coqueta. Sus sonrisas derriten el corazón y encienden el alma, sus ojos reflejan paz pero invitan a la tormenta, sus manos acarician y arañan, es el ojo de la tormenta, toda una contradicción de paz en medio del caos.
Ella es bonita, su sonrisa luminosa y contagiosa, puede llenar de luz una habitación o una vida entera.
Ella es bonita, pero es mucho más que eso, es un imposible real, es un sueño tangible, a veces frágil y dulce y a veces amazona desbocada.
Ella es una sinestesia total de los sentidos, su voz acaricia, sus ojos sonríen y su tacto sabe a cielo.
Ella es bonita y bonita ya no es un adjetivo, bonita es una mujer y me casé con ella.
Ella es una sinestesia total de los sentidos, su voz acaricia, sus ojos sonríen y su tacto sabe a cielo.
Ella es bonita y bonita ya no es un adjetivo, bonita es una mujer y me casé con ella.
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